Hoy en día, leer un texto de una página (Un estándar realmente bajo) sin revisar Whatsapp unas 3 veces, es casi una odisea, una hazaña que sólo héroes de épocas remotas lograrían.
Ahora, con la fiebre mundialista, donde por un mes todos fuimos fanaticos del fútbol, (y que por cierto ya está por acabar), los anhelados goles de la selección no se cantaron, ni hubo el famoso familiar que alega el resto del partido porque se le tiraron encima y lo aporrearon, no. La cuestión era alargar una palabra de tres letras para que ocupara 140 carácteres.
Y las famosas "selfies" con la "misaca" de la selección. Más de un colombiano, griego, "tico", holándes, estadounidense, alemán, brasileño... se perdió el pase, el remate, el gol; mientras presumía el patriotismo.
En un contexto más corriente, hasta el almuerzo se volvió famoso. Y hashtags como #HealthyFood #LunchTime son prueba de ello.
Pero la cuestión no es esa, las probabilidades de que a usted lo maten por haber almorzado frijoles con chicharrón, la verdad son pocas. Lo que realmente hay que pensar es que su bonita selfie con filtros sensacionales, encaramada en el Corcovado, pueden resultar letales.
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